“Para meditar no se requiere cinco años de estudios en la universidad”
La meditación no solo puede ser un ejercicio individual, aseguró Isabel Gacitúa.
Muchas veces
la meditación puede parecer, a los no instruidos, un método exclusivamente de
relajación y de introspección con uno mismo. Pero, en el fondo, puede servir
para generar un cambio social a partir del conocimiento de uno mismo y la
relación con el otro. Esta transformación social a partir de de la meditación
es lo que persigue la asociación MeditaChile. Conversamos con Isabel Gacitúa,
una de las integrantes de este proyecto, sobre la meditación y sus beneficios
no solo a nivel individual sino también a nivel social.
¿Cuál es el aporte que puede dar la meditación
hacia un cambio social?
Primero, la meditación tiene aportes
individuales y esos están muy probados científicamente. De hecho, una persona
con una semana de meditación diaria duplica su capacidad inmunológica. La
telomerasa, que es una enzima que mide la vida celular, también se duplica
después de entre 5 y 10 años de meditación diarios. Está demostrado que alarga
la vida. La ansiedad baja a un tercio después de una semana meditando y estoy
hablando de gente que no es meditadora experta. Si nos acercamos más a lo
social, bajan los niveles de violencia.
La propuesta de Medita Chile es que; si
integramos la meditación en la consciencia, en los procesos de transformación
social, sería desde un lugar no violento. Surgió la idea porque el año pasado
tuvimos un año muy intenso en demandas sociales y movimientos. Se estableció
que en el fondo faltaba diálogo, faltaba equidad, faltaba tener autoridades más
sensibles a lo que le pasa a la gente. Nosotros proponemos que también falta
consciencia. La ampliación de esa conciencia se adquiere con estar en plena
presencia, con poder respetar a los otros con humildad. Existen muchos factores
a los cuales nosotros creemos que se puede llegar a partir de la meditación.
¿Por qué, hoy en día, se relaciona la
meditación con prácticas destinadas a la élite?
La primera meditación, la más primitiva y la que nos
surge más naturalmente es la contemplación del fuego. Se ha probado además que
existe en todas las culturas. Especialmente en occidente se perdió desde la
cultura griega. Ahora, toda la recuperación de la práctica meditativa ha
llegado a las élites.
Hoy en día está el mindfullness (práctica de
meditación) muy de moda, pero la práctica es muy elitista.
Tuve una experiencia donde mostré meditación a unos
jóvenes en vulnerabilidad social y con suerte les sonaba la palabra,
entonces la práctica meditativa está muy encapsulada. La intención de la
asociación tiene que ver con democratizarla, que esté al acceso y conocimiento
de todos porque todos podemos meditar. No se requiere cinco años de estudios en
la universidad.
¿Cuáles son las herramientas para poder hacer llegar
la meditación a otros ámbitos?
En MeditaChile tenemos distintos planes de acción.
El primero tiene que ver con el poder. Queremos buscar personas que están
liderando procesos de transformación social y que esté realmente disponible
para ello. Eso tiene que ver con generar redes y un concepto que se llama
liderazgo “mindfulness”. Se trata principalmente de liderar desde un lugar de
plena presencia. Con plena presencia me refiero a que los líderes estén
situados en dónde están, no es un liderzgo impositivo, no es agresivo en su
estilo, sino que es más democrático. La idea es poner meditación en esos
espacios, y eso va desde los liderazgos políticos, hasta las personas que están
haciendo acción social en distintos lugares del país.
Otra pata tiene que ver con la educación. Entre
2012-2013 nos proponemos entrar a los contextos escolares: desde los alumnos,
padres, apoderados, profesores y directivos. Vamos a hacer pilotos en cuarto
básico, uno de los niveles más conflictivos a nivel académico y de convivencia
escolar.
¿Que tipo de meditación proponen en MeditaChile?
La meditación que nosotros planteamos es un
protocolo de meditación que se llama Shamata. No tiene ningún credo, ningún
dogma, ni tampoco ninguna pretensión política. Simplemente es concentrarse en
la respiración y tiene que ver con poder aquietar la mente y poder centrarse en
uno mismo. En el fondo, el foco está puesto en mi y no está puesto afuera.
Entonces, si me conecto mejor conmigo, mejor puedo estar conectado con los
demás, por eso es tan social. La meditación muchas veces se ve como una
práctica muy individual. Pero si tu estás conectado contigo es mucho más fácil
la interacción y el vínculo con otro.
¿Cuáles son los alcances de la meditación, más allá
de la relajación?
La relajación es el primero que se alcanza con la
meditación. La relajación es un paso previo. La meditación te permite
"darte cuenta" y "darte cuenta" muchas veces no significa
relajación. Una de las cosas que tiene la meditación es que es un ejercicio
atencional, es decir, la capacidad de poner atención a tus pensamientos. La
meditación, al final es un ejercicio de concentración muy profundo para poder
tomar estos pensamientos dejarlos ahí, aceptarlos y poner un observador a mirar
eso. El ejercicio es frenar la máquina que todo el rato está analizando, eso es
un beneficio.
¿Se puede mediante la meditación hacer un cambio
social o se relaciona más con un trabajo individual?
La capacidad de vincularse con el otro aumenta
porque se reducen los estados de ansiedad. La única manera de hacer contacto
con otro de manera profunda tiene que ver con poder estar conectado con lo que
te sucede a ti. La empatía de verdad es que cuando yo te veo a tí y veo que
estas con pena, rabia, etc. puedo leer tu estado emocional porque soy capaz de
leer mis estados emocionales. Desde ahí se entiende que los vínculos mejoran.
Además la práctica meditativa es mucho más productiva si se hace en comunidad.
24 Junio 2012

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