Los seres humanos no se alcanzan a
imaginar las bondades y beneficios que puede producir la risa. Este
estímulo, que envía señales nerviosas al cerebro, genera una mayor respuesta
del sistema inmunológico ante diversas enfermedades y es capaz de curar la
depresión, el estrés y la angustia.
Por eso la risa termina convirtiéndose en
un tratamiento efectivo para controlar enfermedades que involucran el sistema
inmunológico. De ahí la importancia de que hayan surgido clínicas
especializadas en el mundo que ven la terapia de la risa como el alivio de
cualquier afección.
La Fundación Doctora Clown es un proyecto
no lucrativo que surgió con el fin de llevar la
terapia de la risa a niños con diversos padecimientos, que se encuentran
recluidos en hospitales, hogares de las municipalidades o albergues, para
muchos de los cuales la esperanza de vida es mínima. Sus integrantes buscan que
por medio de actividades animadas los pacientes se sientan bien anímicamente y
asimilen mejor sus tratamientos.
Luz Adriana Neira fue la gestora de esta
idea que nació en Suiza hace 15 años. Esta doctora conoció la técnica clown en
su viaje a Europa, allí empezó su sueño de traer este magnifico proyecto de
curación. Recibió el apoyo de un grupo de médicos suizos que se comprometieron
a ayudarla a montar su propia clínica en Colombia.
A su llegada al país algunas entidades
médicas se declararon escépticos de su técnica,
por creer que podría afectar la tranquilidad de sus pacientes. El Hospital
Simón Bolívar, de Bogotá, creyó en la iniciativa y permitió que un grupo de
personas disfrazadas de payasos trajera alegría a los internos, sobre todo a
los niños. Hoy, gracias a esa colaboración, hacen presencia en la mayoría de
los hospitales distritales de la capital y en dos de Cali y Medellín.
“La terapia de la risa es un técnica que
acompaña el proceso médico de los pacientes. A través de la risa y la alegría
se nos disparan una cantidad de hormonas, las glándulas empiezan a trabajar, se
fortalece el sistema inmune, el sistema digestivo funciona mejor y eso hace que
nos relajamos”, explicó Patricia Sequeda, coordinadora de proyectos de la
fundación y psicóloga clínica.
El grupo de profesionales de la risa llega
a esas entidades médicas a ofrecer espacios de alegría generados por la música,
los títeres, la globoflexia, la magia, los malabares y las lecturas. Estudios
científicos demuestran que una persona que tenga un mejor estado de ánimo
absorbe mucho más fácil los medicamentos.
“Muchas de nuestras enfermedades son
emocionales, eso quiere decir que si cambia la energía de nuestro cuerpo nos
mejoramos más rápido. Doctora Clown imparte alegría y sonrisas cuando se puede.
Tenemos experiencias comprobadas de llegar a servicios de urgencias y a las dos
o tres horas tener a ‘pacienticos’ dados de alta”, expresó la psicóloga,
gestora también de los proyectos sociales de la fundación.
LA RISA ES UNA MEDICINA
Si una persona adicta a las drogas supiera
que su cuerpo puede generar estímulos más fuertes que los mismos narcóticos, no
sería un consumidor ni dañaría su sistema. Las endorfinas, sustancias derivadas
de la risa, son hormonas consideradas analgésicos naturales segregados por el
cerebro, que proporcionan un estado bioquímico conocido como la felicidad.
Según el médico cirujano Fernando
Quintero, “el ser humano siempre se alivia con todo lo que le produce alegría
y se enferma con todo lo que le produce angustia”. La risa constituye una
terapia de relajación que involucra a casi todos los sistemas que tiene el
cuerpo.
“Eso sucede la mayoría de las veces; está
casi comprobado, y no por filosofías o por lo que dice la gente, sino por
personas muy estudiadas y científicos”, afirmó Quintero, quien es el director
del Hogar Santa Rita de Casia, en Bogotá, centro de protección visitado con
regularidad por la Fundación Doctora Clown, el cual acogió a niños abandonados
por sus padres, por el simple hecho de haber nacido enfermos.
Una sola carcajada es capaz de afectar los
niveles físicos, mentales y emocionales de las personas,
pues ayuda a segregar hormonas compuestas de serotonina, dopamina y endorfinas,
las cuales bloquean las sensaciones de dolor. Estas sustancias pueden generarse
por medio de la risa, el deporte, los besos, el sexo, los abrazos y hasta con
un chocolate.
En este proceso trabajan más de 100
músculos, mejorando la circulación de la sangre, que se hace mucho más fluida.
El sistema digestivo funciona correctamente, las defensas se fortalecen y por
consiguiente las personas terminan sintiéndose mejor y con mayor fuerza.
Sigmund Freud fue uno de los primeros
científicos en estudiar lo efectos de la risa. Para él, esta acción y el llanto
eran una especie de ‘vómito mental’. Cuando una persona siente la sensación de
malestar y vomita, inmediatamente pasa de un estado doloroso a uno de
bienestar, sintiendo mayor tranquilidad.
Las vestimentas coloridas, los
instrumentos musicales que tocan y la voz de los doctores clown producen
emociones en los niños. “Esas betaendorfinas que
se derivan de la risa, las cuales generan las hormonas de la felicidad, producen
un estado de bienestar, como éxtasis en el cuerpo y esa es la razón por la cual
habría una mejoría en la enfermedad del paciente. Esa música y vestimenta que
trae Doctora Clown, produce sensaciones chéveres en los niños, puede que no los
cure por completo, pero sí los mejora”, aseveró el doctor Quintero.
En ocasiones, no es posible llevar a cabo
la terapia de la risa, ya que hay niños recién operados en los que una sonrisa
podría causarles dolor, entonces idean otras estrategias para estimular su cuerpo
y ayudarlos a fortalecer su nivel emocional.
La fundación trabaja con el niño interior,
“así tengas 100 años hay un infante dentro de ti. En los hospitales lo hacemos
con niños de cero a 16 años, pero si hay necesidad de hacerlo con personas
mayores, se hace. A veces la terapia va para la familia. Supongamos que el bebé
está dormido y sus padres están deshechos, entonces esa terapia está dirigida a
ellos”, explicó Sequeda.
Estas visitas se han hecho
ininterrumpidamente desde hace 15 años, gracias al trabajo
externo que lleva a cabo Doctora Clown. Sus ingresos mensuales les permiten
organizar, por lo menos, cuatro visitas mensuales a cada uno de los hospitales,
en las áreas de pediatría, quemados y cancerológicos, mientras que a los
centros de protección llegan dos veces por mes.
QUIÉNES INTEGRAN DOCTORA CLOWN
La fundación está integrada por artistas
profesionales, actores, cantantes y voluntarios. El proyecto se mantiene
gracias a trabajos externos que ofrecen a grandes compañías, que requieren sus
servicios de lúdica empresarial para persuadir a los empleados en normas de
seguridad, así como de gestión de calidad, según la necesidad corporativa.
Doctora Clown llega a cada uno de los
hospitales con dos artistas y un voluntario, que
gracias a talleres previos de aprendizaje, analizan las necesidades de cada uno
de los pacientes y deciden qué terapia es la que más se ajusta a los distintos
casos.
“Ellos tienen una preparación mensual de
fortalecimiento de todas sus habilidades, un artista puede llegar como solo
músico, pero al final termina haciendo otras cosas, pues el mismo paciente le
va creando su necesidad. Éstas pueden ser música, magia, globoflexia,
malabares, función de títeres o cuentos”, explicó Sequeda.
En el caso de los niños especiales, es
decir, con síndrome de Down, parálisis cerebral, hidrocefalia, entre otras
condiciones, la mejor alternativa será la música, pues no es posible una mayor
interacción entre los payasos y ellos.
Tanto los artistas como los voluntarios
deben prepararse para distinguir cuándo un paciente es muy vulnerable y no es
posible tener un contacto cercano. En muchos casos pueden estar ante un niño
con depresión, por lo que deben dar una atención más especial. Los doctores
Clown tendrán que conocer perfectamente los estados de ánimo de los menores.
Juan Díaz, conocido por los niños como el
doctor Jamal, trabaja desde mayo del año pasado en la Fundación. Este hombre
llegó a un punto donde no le encontraba sentido a su vida, por eso decidió ser
voluntario de esta clínica especializada en la risa y servir para aquellos que
lo necesiten, sin cobrar un centavo.
“Después de terminar de estudiar las cosas
que quería, me di cuenta que el que no vive para servir, no sirve para vivir.
Quise dedicar mi vida a servir a los niños pobres, trabajadores sexuales y
recicladores. Trabajando con ellos le encontré sentido a mi vida y pude
cambiarla por completo, estoy muy feliz”, aseguró Díaz.
Sus visitas no consisten en más que
brindarles “felicidad, cariño, esperanza, alegría, calor, todo lo que ellos
necesitan, nuestro trabajo es que se diviertan y se olviden de la situación en
la que están, cuando ese cambio se refleja en sus ojos, nosotros pasamos a otro
nivel”.
Doctora Clown hace presencia en Bogotá,
Medellín y Cali. En estas dos últimas tienen a tres profesionales trabajando en
dos hospitales. Por falta de recursos no hay mayor cobertura, pero están
iniciando un proceso que les permita ampliarse y llegar a más rincones del
país.
“No tenemos competencia; si hacen 10
fundaciones más de la risa, seremos felices. Somos los pioneros en Colombia,
pero si crean 20 más, nos alegramos, porque estarán cubriendo lugares donde no
podemos llegar”, finalizó Sequeda.
Fuente El
Universal, Colombia
3 de marzo de
2013.
Synchronicity, Medita México