Pablo d'Ors "Meditar estimula la humildad al ver que el mundo gira sin tu participación"
Pablo d'Ors
"Meditar estimula la humildad al ver que el mundo gira sin tu participación"
Bajarse
del mundo. Acción anhelada por tantos. Más cuando el mundo contemporáneo
gira a una velocidad de vértigo. Como no te agarres bien sales
despedido, seguro. La meditación es quizá la única manera psíquicamente
sana de conseguirlo. Es el camino que ha seguido el sacerdote y escritor
Pablo d'Ors (Madrid, 1961) en las últimas tres décadas. De las
vicisitudes del recorrido da cuenta en un pequeño pero exquisito libro
editado por Siruela. Biografía del silencio recoge su obstinada
búsqueda de sí mismo, su anhelo por llegar a las raíces de su
identidad, con unos comienzos al principio erráticos, en los que el
dolor y los estímulos ajenos le distraían fácilmente, hasta que poco a
poco destellos de luz le han brindado la oportunidad de contemplar la
realidad "tal cual es", "sin la distorsión de nuestro micromundo de
anhelos, miedos, intereses...".
Pregunta.- Afirma que a través de la meditación
consigues modificar tu personalidad. ¿También el temperamento, que,
según los profesionales de la psique, es su núcleo esencial y es casi
inmutable a lo largo de una vida?
Respuesta.- El trabajo y el esfuerzo en la meditación
no significa, por ejemplo, que si eres una persona triste te vayas a
convertir en una alegre. El cambio no se da en ese sentido. Lo que
sucede es que te permite ver la realidad con su verdadero color, y de
esa manera la puedes entender realmente. Cometemos por lo
general la ingenuidad de creer que lo que vemos y oímos es la realidad,
pero esa realidad está distorsionada porque la miramos desde nuestro
micromundo de miedos, anhelos, intereses...
P.- ¿Y en cuánto tiempo se puede dar ese ciclo de muerte-resurrección que la meditación propicia?
R.- No se puede dar una respuesta apodíctica. Es como
si se pretende responder en cuánto tiempo un escritor puede alcanzar la
excelencia. Depende. Lo que sí puede decirse es que la práctica del
silencio continuada y constante termina por incidir en la personalidad.
Primero, de una manera purgativa o de limpieza. Por esto, ya tiene un
sentido por sí misma. Pero además es que también puede desembocar en una
vía iluminativa, al brindarnos destellos que nos permiten ver de forma
más auténtica y más plena.
P.-¿Cuánto tiempo lleva usted trabajando el silencio?
R.- Muchos años. En el ámbito cristiano desde los 20
años, porque lo que hacía entonces también era meditación. Pero fue a
partir de los 40 cuando empecé a hacerlo de manera más rigurosa y
constante, un par de veces al día, entre 15 y 20 minutos de silencio. Y
de quietud, que también es clave para la concentración. No se trata de
nada esotérico, eso debe quedar claro. En la meditación
atraviesas tres fases. La primera es un trabajo con el cuerpo
(relajación). La segunda con la mente (concentración). Y la tercera con
el espíritu (contemplación).
P.-¿Y esta cómo se trabaja?
R.- Depende de la tradición en que nos movamos. En la
budista se trabaja a través de los koan, que son acertijos que el
maestro plantea a sus alumnos. Un ejemplo de koan sería: ¿Cuál es el
sonido de una sola mano? Es un acertijo que no tiene solución racional,
porque los plantea no para que lo resuelvas sino para que te disuelvas
en él. En la tradición del cristianismo hay frases del evangelio que
funcionan igual. Como, por ejemplo, "los últimos serán los primeros". El
descubrimiento de la sabiduría que encierran acaba configurando tu
personalidad.
P.-En el libro comenta que empezó a hacer estos ejercicios de concentración por su cuenta y riesgo. ¿Es lo ideal?
R.- Yo creo que sí, que uno debe empezar por sí mismo.
Lo importante es ser humilde. En un principio, estar enclaustrado en
uno mismo durante una hora de silencio puede llegar a ser un infierno.
Hay que empezar con poco tiempo, un minuto, dos... Así se va entrenando
la actitud de alejarse del mundo, no porque el mundo sea malo sino
porque quieres sentirte con más profundidad. Es probable que con el
tiempo te des cuenta de que necesitas una orientación para llegar más
lejos.
P.-Encerrarnos para buscarnos tiene el riesgo de caer en el egocentrismo pero Biografía del silencio precisa que en la meditación vamos en busca de nosotros y acabamos encontrando el mundo.
R.- Meditar estimula la verdad. Te das cuenta de que mientras tú te encuentras en una situación pasiva el mundo sigue girando,
sin necesidad de tu participación. Esa humildad conjura la tentación de
hombre contemporáneo de desarrollar un activismo desaforado. No se
trata de abolir el ego. Éste tiene su función pero es que hemos acabado
dándole un papel muy predominante, hasta el punto de convertirse un
criterio rector. Con la meditación es posible comprender que somos parte
de un todo. Nadie ensalza a la mano derecha cuando socorre a la mano
izquierda porque ha sufrido una herida, porque tenemos claro que
pertenece a un mismo cuerpo. Las personas evolucionadas espiritualmente
sienten al otro como propio. Esa es la auténtica caridad cristiana y la
compasión budista.
ALBERTO OJEDA | Publicado el 20/11/2012
Medita México / Synchronicity México
No hay comentarios:
Publicar un comentario