Meditación: enemiga del dolor
Algunos transtornos afectivos como la depresión grave provocan que la persona pierda la capacidad de concentrarse y no pueda practicar la meditación
Beneficios psicológicos
Meditar favorece estados mentales positivos como la compasión, la amabilidad, el amor, la generosidad, la paciencia y la tolerancia. Esto se traduce en un sentimiento de felicidad, calma y libertad que “ayuda a curar síntomas del estrés agudo, sentimientos de pérdida, soledad, dolor, frustración, ira, desesperación e incluso el miedo ante la muerte inminente”, afirma el doctor.
No obstante, algunos transtornos afectivos como la depresión grave provocan que la persona pierda la capacidad de concentrarse y no pueda practicar la meditación. En ese caso, el paciente primero necesita una receta de antidepresivos para lograr sentirse mejor.
No ocurre lo mismo con la tristeza, una simple reacción natural ante circunstancias de la vida como el fallecimiento de un familiar o un despido laboral. Los médicos a veces “recetan demasiados de fármacos antidepresivos que alteran la química cerebral” porque confunden con depresión clínica lo que sólo es tristeza, soledad o melancolía. ¿Alternativa? Meditación.
Meditación para enfermos
Conoce el poder curativo de esta práctica aplicado a cada enfermedad o dolencia:
Cáncer. La meditación reduce el miedo, la depresión y el dolor causado por el proceso cancerígeno. Además ayuda a activar el sistema inmune, “el mecanismo autocurativo más poderoso que existe para atacar y exterminar las células cancerosas”.
Deficiencia visual. Cuando alguien pierde la visión, destina más zonas del cerebro a los sentidos del oído y del tacto. Esta mayor capacidad auditiva hace que tanto la meditación musical como la integral (que implica centrar la percepción en el sonido, el tacto, el gusto y el olfato) sean las más adecuadas para las personas ciegas.
Enfermedades cardiovasculares. Las técnicas de meditación son útiles para prevenir y tratar algunos de los problemas derivados de la frecuencia cardíaca, como la hipertensión, taquicardia, arritmias, insuficiencia cardíaca, angina de pecho e infarto.
Enfermedades infecciosas. Esta práctica terapéutica provoca cambios en la actividad cerebral y puede influir potencialmente en las funciones del sistema inmune.
Problemas gastrointestinales. La meditación también combate la úlcera de estómago, la gastritis o el ardor de estómago, a menudo provocados por el estrés y la ansiedad.
Obesidad. El ejercicio aeróbico es el más adecuado para quemar calorías. Otra opción es caminar y meditar…¿Al mismo tiempo? “Meditar andando o encima de la bicicleta estática puede ser la base de un programa saludable de entrenamiento físico para controlar el peso”. El doctor también propone la técnica de respiración AH-OM: “al inspirar dirá mentalmente “AH, AH” siguiendo el ritmo de sus pasos, y al soltar el aire emitirá el sonido “OM, OM””. ¿Beneficios? Evita que piquemos entre horas como reacción al aburrimiento o frustración.
Dolor. ¿Cómo se puede aliviar el dolor del cuerpo? Weiss aconseja combinar la meditación con tratamientos físicos como masajes, fisioterapia, quiropráctica o acupuntura. Los pacientes de operaciones también pueden beneficiarse de algunas técnicas. Según el doctor, “el dolor quirúrgico posoperatorio se reduce mediante cintas de meditación guiada o musicoterapia en el período perioperatorio”.
Insomnio. Dormir bien es indispensable para empezar las mañanas con energía. Las personas que tienen problemas para conciliar el sueño pueden recurrir a los CDs de musicoterapia o a la respiración AH-OM antes de acostarse.
Fuente: Efe
Foto: Vanguardia/EF
Synchronicity México y la Fundación Medita México
No hay comentarios:
Publicar un comentario