La meditación y el arte
del management financiero.
Dos veces al día durante
los últimos 20 años, el jefe de inversiones de la Corporación de Inversiones
del Gobierno de Singapur no piensa en nada. Lo consigue sentándose en silencio
y repitiendo una palabra para sí mismo. Después de unos minutos, su respiración
se calma, sus músculos faciales se relajan y sus párpados dejan de palpitar.
Sin embargo, a
diferencia de Peter Ng, yo soy un mal meditador. Y lo sé porque a mitad de una
sesión de 20 minutos, abro mis ojos con una pregunta en mente: ¿Es compatible
la meditación con el feroz mundo de las finanzas?
En la última década, la
meditación ha pasado de ser una práctica casi esotérica a convertirse en algo
casi tan común como correr. Poco a poco se ha ido introduciendo en la vida
corporativa: Google y General Mills fomentan la práctica de la concentración
para ayudar a sus empleados a mejorar su productividad.
Ahora, la meditación
también está penetrando en las altas finanzas. Ray Dalio, el fundador de
Bridgewater, el mayor hedge fund del mundo, no tiene duda sobre sus efectos.
"La meditación, más que nada, es la responsable de los éxitos que he
tenido", asegura. "Cuando medito, adquiero una serenidad que me
permite ver las cosas desde una perspectiva más alta y tomar decisiones
sensatas".
Respaldada por estudios
clínicos, la idea de que la meditación puede ayudar a encontrar una mayor
sensación de serenidad está fuera de toda duda. Gestores de patrimonio como
Bill Gross, el fundador y jefe de inversiones de Pimco, el mayor inversor
mundial en renta fija, señala que ayuda a eliminar la inclinación a buscar
datos que confirmen ideas preconcebidas surgidas de nuestro ego, que nos
impiden ver valiosos datos que las contradicen.
Sin embargo, muchos
desconfían de que los ejecutivos puedan dejar a un lado sus egos mientras
meditan. Algunos financieros aún lo ven como una actividad New Age. Lord
Leitch, el presidente de Bupa, el servicio privado de asistencia sanitaria,
advierte de que la meditación puede generar reacciones incómodas. "A veces
recibo miradas raras cuando lo menciono de pasada. Es evidente que no es para
todo el mundo. Sin embargo, creo que deberíamos estar abiertos a técnicas que
puedan ayudar en la vida, y esta es una de ellas".
Un problema más serio es
encontrar tiempo. "Es el mayor reto y la principal razón de que la gente
lo deje", explica Dalio, que dice que aquel que logre meditar seis meses
no vuelve a mirar atrás. "No puedo decir qué diferencia hay entre los que
meditan y los que no lo hacen, pero se puede apreciar un cambio en la conducta
de alguien que empieza y sigue con ello".
Acallar la mente puede
ayudar a los gestores a conservar energías en su actividad laboral diaria.
"Una mayor claridad te hace más disciplinado" asegura Ng. Pero es
especialmente útil durante una crisis, cuando los "volátiles mercados y
las implicaciones de sus beneficios y sus pérdidas pueden desequilibrarte, y
cuando la gente te mira en busca de orientación".
Fuente: expansión.com,
23 de septiembre de 2013.
Synchronicity, Medita México.

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